ME DIRIJO A VOSOTROS
No es tarea fácil eliminar el error del mundo, pues es inherente en la naturaleza de la cosa que el error es más fácilmente aceptado por los seres humanos ya que no se resisten tanto a él que a la verdad pura. Esto se explica por la propia naturaleza imperfecta del ser humano mismo, que aún está demasiado influenciado por el adversario, que siempre buscará influenciar negativamente al ser humano y este le presta atención. Sin embargo, es necesario combatir el error, algo que solo podrá lograr el ser humano que se mantiene firme en la verdad pura y, por lo tanto, también es capaz de distinguir entre la verdad y el error.
Éste no solo rechazará una doctrina errónea, sino que también podrá explicar por qué se debe rechazar esa doctrina, y esta explicación por sí sola puede posibilitar que se renuncie a ella, mientras que de otro modo los seres humanos permanecerán firmemente arraigada en ella de que esa doctrina es verdad. Esto se aplica especialmente a quienes adoptan sin dudar viejas tradiciones sin reflexionar sus orígenes; se aplica a quienes ni siquiera se preguntan si se les ha ofrecido la verdad, sino que aceptan sin cuestionar todo lo que se les presenta como verdad. Se aplica a todos aquellos que no tienen interés en la “verdad”, que son indiferentes en qué dirección espiritual se mueve su pensamiento y quienes tampoco reflexionan en absoluto, y por lo tanto no tienen ningún deseo de la verdad.
Pero estos seres humanos también deben ser abordados por los portadores de la verdad, también a ellos se les debe despertar de su letargo, y las falsas enseñanzas deben ser expuestas con claridad para que reflexionen y se opongan a ellas. Porque entrar en la otra vida cargada con el error supone una tarea ardura para el alma hasta que se libere un poco, porque esa alma se aferra con tanta firmeza a ese error que resulta difícil convencerla de que no crea en ese error. Un alma solo puede ser bienaventurada cuando se mueve en la verdad, porque su bienaventuranza consiste en dar, y solo puede dar cuando posee algo. El alma debe alcanzar primero la verdad la verdad en el reino del más allá antes de poder participar ella misma en brindar felicidad con los demás almas, lo cual consiste en difundir y transmitir la verdad.
Vosotros, los humanos, no sabéis cuán gravemente os afectarán las enseñanzas erróneas en la vida del más allá, porque es vuestra propia culpa si os enredáis en el error … porque ni deseáis la verdad pura ni hacéis nada para recibirla. Porque siempre está a vuestra disposición, y se atenderá hasta la más mínima voluntad de conocer la verdad al transmitírosla de alguna manera. Pero mientras no reunáis esa voluntad, mientras os sintáis a gusto en medio del error u os sea indiferente en qué consiste vuestro bien espiritual, también rechazaréis la verdad cuando se os la transmitirá en forma de dones de gracia …
Vuestra seria voluntad de estar la verdad pura es suficiente, y os será concedida … Vuestros pensamientos siempre serán guiados de tal manera que comencéis a dudar y a cuestionar, que prestéis atención a medida que las aclaraciones espirituales os sean transmitidas, y entonces siempre captaréis los pensamientos correctos porque deseáis la verdad … Por lo tanto, es fácil para cada ser humano alcanzar la verdad, porque solo necesita que su propio deseo serio se vuelva activo para garantizar que la recibirá, la cual debe obtener todavía irrevocablemente en la Tierra para poder entrar en el reino del más allá con el espíritu iluminado, donde reina la luz y la claridad, donde ya no tiene que temer ninguna oscuridad … Sin embargo, todo error también significa oscuridad …
Si consideréis una vez seriamente que la luz solo puede brillar allí donde está la verdad, entonces buscaríais únicamente la verdad, para no caer en esa oscuridad, lo que cualquier error significará algún día para vuestra alma. Porque la oscuridad es tormento, solo la luz es dicha. Por lo tanto, los discípulos de los últimos tiempos tienen la misión de luchar contra todo error, para que las almas algún día puedan librarse de esta oscuridad. Pero los seres humanos tienen que tener la voluntad y el deseo hacia la luz, un estado de mayor cognición, que solo la verdad puede ofrecerles …
Los seres humanos deben desear desde lo más profundo de su corazón de estar en la Verdad, porque esa Verdad forma parte de la Divinidad Eterna, y porque el error oscurece el Espíritu, tras el cual solo se encuentra el adversario de Dios. Solo la verdad es luz. Por eso, buscad la verdad mientras camináis sobre la Tierra, pues entonces es mucho más fácil alcanzar la verdad, que en el reino del más allá cuando os rodea la oscuridad de la cual no podéis liberaros tan fácilmente como en la Tierra, donde la verdad pura se os presenta constantemente, donde la verdad combate continuamente el error y donde cada ser humano de buena voluntad puede reconocerla como tal …
Amén